¿Conoces la diferencia entre Diócesis y Archidiócesis?

10142
Valora!
Thanks!
An error occurred!

Santiago López (@santi_lopez11) //     Seguramente en algún momento te hayas cuestionado sobre el significado y diferencia entre las palabras Diócesis y Archidiócesis. Echando un vistazo a la estructura de la Iglesia Católica en España, nos encontramos que nuestro país se divide en 70 Diócesis de las cuales 14 de ellas son llamadas Archidiócesis.

¿Existe diferencia entre ellas? ¿Qué es lo que caracteriza a cada una?

La denominación de Diócesis es habitual dentro de la Iglesia mientras que el término de Archidiócesis es menos utilizado y puede dar riesgo a la confusión entre ambos conceptos.

 

 

Para explicarlo bien debemos remontarnos al inicio de nuestra era, concretamente a la época de Diocleciano –emperador romano- (final del S. III, comienzo del S. IV) quién dividió su imperio, ya decadente, en provincias administrativas llamadas por nombre diócesis. A la cabeza de cada diócesis, el emperador romano Diocleciano, colocó a un vicario que era aquel que gobernaría aquella provincia en su nombre. La diócesis pasaría a convertirse formalmente en una división territorial y administrativa del Imperio en tiempos de la tetrarquía. Dividió el imperio en cuatro partes, quedando cada una de ellas inicialmente dirigidas por un co-emperador o tetrarca.

Cuando el Imperio Romano se desmoronó, la Iglesia que estaba surgiendo asumió la responsabilidad de gobernar estas divisiones administrativas. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado serán fundamentales para comprender como ambas instituciones se influyeron respectivamente a raíz del triunfo del Cristianismo en el siglo IV. Entre los siglos IV y VI, con el inicio de la decadencia, el papel de los obispos fue relevante para mantener en tierras occidentales una semblanza del antiguo esplendor de la autoridad civil. La aristocracia del Senado Romano, especialmente en las provincias, continuó en muchos lugares como fuente de autoridad que completaba la asumida por la Iglesia. En muchas partes el poder de la política eclesiástica tuvo lugar en el espiritual recinto del obispo de cada región. No fue, pues, una novedad que tanto la Iglesia Ortodoxa como la Iglesia Católica utilizaran la misma terminología civil y la misma división territorial del Imperio. Durante el Imperio bizantino, la división entonces entre Estado e Iglesia desaparece por completo.

Ya con el Concilio Vaticano II, este concepto territorial de la diócesis evolucionó para un concepto más genérico definido como “porción del pueblo de Dios, cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una santa, católica y apostólica.” (Canon 369 del Código Derecho Canónico).

Con el crecimiento de la Iglesia, el desenvolvimiento de las diócesis y el propio crecimiento demográfico, las diócesis fueron dividiéndose y creándose nuevas. En medio de estas diócesis, existen otras que por su preeminencia o antigüedad recibieron el título de archidiócesis, donde el prefijo “archi” o “arqui” proviene del griego y significa “ser el primero”. Es decir de la división y creación de estas, la Iglesia en su ordenación de territorios mandó llamar a estas diócesis primigenias: archidiócesis, mientras que a las de nueva creación o fraccionamiento las nombró diócesis. El Obispo es la cabeza visible de las diócesis, mientras en las archidiócesis sería el Arzobispo.

Las archidiócesis es en realidad una diócesis como las otras, internamente hablando funcionan del mismo modo, sin embargo agrupa a su alrededor a otra diócesis menores o más recientes que son llamadas diócesis sufragáneas (subordinadas). Esto no quiere decir que estas diócesis sufragáneas dependan de la archidiócesis para efectos de jurisdicción sino que como la Iglesia al ser jerárquica todos los conjuntos se armonizan de manera piramidal y va subiendo hasta la cima que sería el Santo Padre.

De esta forma los obispos de unas determinadas diócesis están agrupados en torno a una archidiócesis con el Arzobispo a la cabeza. Por tanto, el Arzobispo no tiene un poder de injerencia sobre los obispos de las diócesis sufragáneas o subordinadas sino de presidencia o preeminencia.

 
 
 

Acerca del autor

Mas noticias de | Visita el sitio de LaNoticiaImparcial

 

 

 

Añadir comentario

required

required

optional


 
 

Hit Counter provided by Los Angeles Windows